Las Sandalias del Señor de Burgos

Esta historia la ubico a mediados del siglo XVIII, ya que el Señor de Burgos se encontraba en un pequeño oratorio recostado sobre una mesa.

La historia cuenta que una señora bien pobre y con varios hijos, desesperada por el hambre por la cual pasaban sus hijos, recurrió al templo del Señor de Burgos, quién como decíamos, se encontraba recostado en una mesa y tenía dos sandalias de oro.

La madre desesperada se arrodillo, pie de la mesa donde reposaba el Señor, y le pidió de corazón que vea por sus hijos, los cuales no tenían que comer. Fue tanta la desesperación de la señora, que se levantó y abrazó al Señor y le pidió por última vez que mitigue el hambre de sus hijos y de ella; entonces el Señor de Burgos compadecido de la pobre mujer y sobre todo por su gran fe, arrojó una de las sandalias de oro a sus brazos.

La señora feliz salió del recinto para vender dicha prenda, ofreció al uno y al otro, quienes no lo querían comprar por temor, hasta que una persona la compró.

Dicha persona después le denunció ante los gendarmes y las autoridades, por el robo de dicha prenda sagrada. La desdichada mujer fue tomada presa, y en el interrogatorio decía que sus hijos no tienen que comer, no tienen quién los vea y los atienda; que ella no ha robado en ningún momento las sandalias del Señor, afirmaba que por su fe él le había regalado. Entonces la mujer conjuntamente con las autoridades y vecinos fueron a los pies del Señor de Burgos.

La mujer ante el señor dijo con términos suplicantes y sollozantes: ¡Señor de Burgos, yo no te robado, no pue! ¡Viejito lindo, yo no te robado!, diles a esas autoridades que me van a llevar presa, que yo no te robado ¡Tú mismo me regalaste, no pue!

En esos momentos nuevamente en la presencia de las autoridades, el Señor de Burgos, ante la admiración de todos, arrojó la otra sandalia de oro a la madre angustiada. Ella dijo con alegría: ¡Ya ve él es el que está mitigando el hambre de mis hijos! ¡Yo no soy ninguna ladrona! Ante este hecho milagroso a las autoridades no les quedo otra cosa que entregar las sandalias y dejar libre a la pobre mujer, que enterneció al Señor de Burgos.

Narrada por la señora María Isabel Santillán Reyna.

 

La presente investigación es el resultado de los datos encontrados en el Archivo Regional de Amazonas, aportes dados por Gustavo Rodolfo Collantes Pizarro en su libro Datos Históricos de Amazonas y los aportes orales de chachapoyanos como: el desaparecido Profesor Gilberto Tenorio Ruiz, así como de don Luis Fernández Alva, Luis Torrejón Valdez y de doña María Isabel Santillán Reyna, entre otros. Este trabajo no es aún el definitivo debido a que existen lagunas históricas sobre la historia del Señor de Burgos y de su templo, para lo cual es necesario seguir revisando la documentación existente tanto en el Archivo Regional, el Archivo del Obispado y el Archivo de la Arquidiócesis de Trujillo, tarea que toma tiempo y dedicación debido a la cantidad y el tipo de escritura de los documentos.

Investigación de Alejandro Alvarado Santillán